Peritajes & Peritos

El verano, para la mayor parte de las personas, es sinónimo de vacaciones, viajes, cambios de rutina…, pero, a veces, cuando estamos ante divorcios o separaciones conflictivas en las que hay una mascota de por medio, la cosa se enrevesa.

Si ya es complicado organizar quién se queda con el perro o con el gato cuando todo va bien, piensa en lo que supone en medio de un divorcio con continuas discusiones.

Ya está claro que los animales no son «cosas» (ni lo eran antes, pero ahora además la ley lo deja claro), su cuidado en verano puede ser un verdadero quebradero de cabeza.

¿Qué pasa con las mascotas en un divorcio?

Las mascotas forman parte de la familia, y por eso, en caso de separación o divorcio, no se reparten como un mueble más.

Desde la reforma del Código Civil y con la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal, los jueces velan por el bienestar del animal, incluso por encima de quien figure como propietario.

Esto significa que, si no hay acuerdo entre la expareja, el juzgado decide si hay régimen de visitas, cómo se reparten los gastos y, en general, todo lo concerniente al animal.

El verano lo cambia todo: ¿qué pasa con la mascota?

El periodo veraniego implica que cambian muchas cosas: hay viajes, los niños están de vacaciones, mudanzas temporales, … En definitiva, hay un desequilibrio en la logística familiar.

¿Y qué pasa con el animal en todo esto?

Si hay custodia compartida del animal o un régimen de visitas, es habitual el conflicto. Estas son las preguntas que habitualmente resolvemos a nuestros clientes:

  • ¿Quién se lleva al perro de vacaciones?
  • ¿Con quién se queda el gato mientras uno viaja?
  • ¿Quién se hace cargo del cuidador si ninguno puede atenderlo?
  • ¿Se puede alterar el régimen de visitas “por ser verano”?

Todas se complican más si no hay un acuerdo previo y claro.

Si hay acuerdo, el verano es más fácil para todos (también para tu mascota)

Cuando hay buena comunicación tras la separación, lo ideal es prever también el calendario de verano. Así como se organizan las visitas de los hijos, también se puede establecer qué pasa con el animal en esos meses.

Incluir cada detalle en el convenio regulador o establecerlos por escrito (aunque sea un documento privado) es la manera de evitar muchos conflictos. No solo eso, sino que si hay hijos en común, es positivo mantener al animal con ellos, para darles estabilidad emocional.

¿Y si no hay acuerdo? El verano, otra batalla

Cuando no hay entendimiento, la cosa se complica.

Si una de las partes quiere...

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