La responsabilidad civil por daños y perjuicios es un término que suena complicado, pero está más presente en situaciones de la vida cotidiana de lo que imaginas.
En pocas palabras, es una figura del derecho que permite a una persona pedir una compensación cuando ha sufrido un daño.
Ese daño puede ser a su propiedad, integridad física o moral, y es causado por la acción o negligencia de otro, así que, como te decimos, está a la orden del día, por el ámbito tan grande que abarca.
Vamos a hablar hoy más detenidamente de ello y de cómo te puede afectar.
Aquí, distinguimos dos tipos:
El daño surge del incumplimiento de un contrato, es decir, hay un documento legal que se infringe y tiene consecuencias que se deben acatar.
Ponemos un ejemplo: contratas a una empresa para reformar tu casa y, por negligencia, dañan una parte de la estructura.
Un caso claro en el que están obligados a compensarte por ello.
El daño no tiene su origen en un contrato, sino en un acto ilícito o negligente, no has firmado nada que te obligue a compensar por “eso” que has hecho, pero de cualquier manera, has perjudicado a alguien y debes repararlo.
Un ejemplo típico es un accidente de tráfico en el que causas daño a otro, ya sea a su persona o a su coche en este caso.
Con los conceptos básicos claros, veamos algunos de los casos de responsabilidad civil por daños y perjuicios.
Hay diferentes, según el ámbito en el que se producen, y cada uno tendrá unas consecuencias particulares.
Uno de los casos más habituales que nos encontramos.
Si provocas un accidente, ya sea por saltarse una señal de tráfico, conducir distraído o en estado de embriaguez, tienes la obligación de reparar los daños que causes, ya sea a otros vehículos como a cualquier persona involucrada.
Con esto hablamos de los costes de reparación de los vehículos, así como la compensación por lesiones físicas que puedan haber sufrido tanto pasajeros como peatones.
En un accidente en el trabajo puedes reclamar una compensación si demuestras una falta de medidas de seguridad por parte del empleador, y eso es importante que lo tengas en cuenta: es indispensable demostrar que la empresa incumplió con sus obligaciones de prevención.
Otro ámbito en el que se aplica frecuentemente, aunque los médicos y hospitales hacen todo lo posible por sus pacientes, a veces, cometen errores que provocan daños o perjuicios.
Si, como paciente, sufres una complicación por una negligencia médica, tienes derecho a reclamar una compensación, en caso de un diagnóstico erróneo, un tratamiento inadecuado o, incluso, errores durante una cirugía.
Imagina que resbalas y te lesionas en un supermercado, por ejemplo, o en la acera, según regresas a casa.
Si demuestras que fue por algo como un suelo mojado, sin señalizar, o en mal estado, puedes reclamar una compensación, porque es obligación del propietario (particular u organismo público) mantener sus instalaciones seguras para evitarlo.
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