Peritajes & Peritos

Los accidentes ocurridos en transportes públicos (como autobuses, trenes, metro o tranvía) pueden provocar lesiones de diversa gravedad a los pasajeros. Caídas dentro del vehículo, frenazos bruscos, colisiones o descarrilamientos son situaciones que pueden dar lugar a daños físicos y psicológicos que deben ser correctamente evaluados para reclamar una indemnización justa.

La valoración del daño corporal es el proceso técnico que permite determinar el alcance real de las lesiones, su evolución, las posibles secuelas y su repercusión en la vida personal y laboral del afectado.



¿QUÉ SE ENTIENDE POR DAÑO CORPORAL?

El daño corporal engloba todas las consecuencias físicas, psíquicas y funcionales que sufre una persona tras un accidente, incluyendo:

  • Lesiones temporales (contusiones, esguinces, fracturas, latigazo cervical…).
  • Intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos.
  • Periodos de baja laboral o incapacidad temporal.
  • Secuelas permanentes (limitación de movilidad, dolor crónico, cicatrices…).
  • Daños psicológicos (ansiedad, miedo a viajar, estrés postraumático).

En accidentes de transporte público, este daño debe relacionarse directamente con el siniestro mediante un nexo causal claro.

TIPOS DE ACCIDENTES EN TRANSPORTE PÚBLICO

Entre los supuestos más frecuentes se encuentran:

  • Frenazos bruscos o maniobras evasivas.
  • Colisiones con otros vehículos.
  • Caídas al subir o bajar del vehículo.
  • Resbalones dentro del vagón o autobús.
  • Descarrilamientos o averías técnicas.
  • Puertas que se cierran de forma indebida.

En todos estos casos puede existir responsabilidad de la empresa transportista, de un tercero o concurrencia de culpas.

¿CÓMO SE VALORAN LAS LESIONES?

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