Peritajes & Peritos

Un relato que desconcierta: una vida marcada por abusos, violencia y silencios que reescriben los recuerdos. En la nueva temporada de Correspondencia Criminal, el caso Gilabert revela cómo el lenguaje moldea la verdad y cómo la memoria puede ocultar lo más decisivo.


La memoria es selectiva, muy selectiva.

Podemos construir relatos que al final acabamos creyendo.

En la segunda temporada de Correspondencia Criminal de RTVE abordaremos el caso de Katerina Gilabert con una carta de unas 5700 palabras; se trata de un relato periodístico en el que recuerda, con un distanciamiento emocional impactante, su terrible biografía. Al margen de si es cierta o no, es el fruto de vivencias inefables y de decisiones equivocadas.

Pero a lo largo del escrito hay una omisión importante: nada se dice de que ella fue condenada por el asesinato de su madre y padrasto. Por eso insisto: la memoria es muy selectiva.

Veamos algunas conclusiones de este análisis:

Perfil victimológico:

  1. Abuso sexual incestuoso en la infancia, ejercido por el padre con la pasividad o la complicidad indirecta de la madre.
  2. Cosificación. La madre utilizaba a su hija y la cedía al padrastro en el momento de la siesta de los sábados porque así conseguían regalos.
  3. Violencia física y psicológica recurrente ejercida por la madre, pero también por sus parejas, por ejemplo, Tony que ella reconoce que era “muy posesivo y agresivo”.
  4. Negligencia emocional en la infancia, porque desde los 3 días de su nacimiento es abandonada por sus padres en un internado, donde tampoco hacen caso de los moratones en el cuerpo de la niña ni dan importancia a sus declaraciones.

Características del lenguaje:

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