Peritajes & Peritos

Durante una reciente visita al Museo de Cau Ferrat en Sitges, donde tuve ocasión de inspeccionar varias obras de Santiago Rusiñol y Ramón Casas, surgió una conversación muy reveladora con el especialista que atendía a los visitantes.

Más allá del análisis estilístico propio del museo, la observación directa de las obras me permitió fijarme en un aspecto que rara vez se comenta: la evolución gráfica de la firma de Casas a lo largo de su trayectoria artística.

En una obra temprana, Gitano granadí, realizada cuando Casas apenas tenía veinte años, se aprecia una escritura caligráfica que contrasta con la firma más conocida del artista.


Se observa:

  • Un arranque largo y elegante de la consonante C, con un trazo amplio que denota una voluntad de estilización.
  • Una escritura redondeada, más formal, todavía muy vinculada a los modelos caligráficos académicos.
  • Un ductus más lento y controlado, propio de un autor joven que aún se mueve en un registro gráfico tradicional y en una técnica pictórica todavía por pulir, como corresponde a sus primeras etapas.

A medida que avanzó su carrera, Casas desarrolló la firma que hoy asociamos inmediatamente a su producción:

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