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La huella invisible de un daño moral o psicológico puede ser tan grave como la física. En muchos casos, la ley permite reclamar una indemnización si se demuestra el perjuicio y la responsabilidad de otro.

Descubre en qué supuestos y con qué pruebas puedes reclamar. Si has sido víctima de una situación que te ha generado angustia, ansiedad, humillación o sufrimiento emocional, es posible que tengas derecho a reclamar una indemnización por daños morales y psicológicos.

En este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre el tema y cómo puede ayudarte un perito en el proceso.


¿QUÉ SON LOS DAÑOS MORALES Y PSICOLÓGICOS?

Los daños morales son aquellos perjuicios que afectan a la esfera personal e íntima de una persona, sin necesidad de que exista un daño físico o económico directo. Abarcan el sufrimiento emocional, la pérdida de calidad de vida, el daño a la reputación o la dignidad, entre otros.

Por su parte, los daños psicológicos se refieren a alteraciones emocionales o mentales derivadas de un hecho traumático o injusto, como ansiedad, depresión, estrés postraumático o trastornos del sueño, entre otros.

¿CUÁNDO SE PUEDE RECLAMAR UNA INDEMNIZACIÓN?

Se puede reclamar una indemnización por daños morales y psicológicos cuando se ha producido un hecho que haya causado un perjuicio personal significativo y que sea atribuible a la acción u omisión de otra persona, ya sea de forma intencional o por negligencia.

Algunos ejemplos comunes:

¿QUÉ REQUISITOS DEBE CUMPLIR LA RECLAMACIÓN?

Para que la reclamación prospere, es necesario cumplir estos requisitos:

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