Las palabras atribuidas a Luigi Mangione al declararse culpable de la muerte de Brian Thompson, máximo responsable de UnitedHealthcare, constituyen un interesante objeto de análisis desde la lingüística forense.
Más allá del reconocimiento de los hechos, la forma de construir lingüísticamente una declaración puede aportar información relevante sobre cómo se presenta la responsabilidad, la causalidad y la valoración de la propia conducta.
Mangione declaró:
«Disparé al señor Thompson y murió. Sé que lo que hice era ilegal».
A primera vista, se trata de una confesión clara y directa. Sin embargo, un examen más detallado permite identificar determinados mecanismos discursivos que resultan significativos desde la perspectiva de la lingüística forense.
La primera parte de la declaración refleja una elevada agentividad, ya que Mangione emplea la primera persona y utiliza un verbo activo: «disparé».
No utiliza construcciones impersonales como se produjo un disparo, ni presenta a Thompson únicamente como receptor de una acción cuyo responsable queda lingüísticamente oculto.
La construcción del discurso cambia inmediatamente después:
«Disparé al señor Thompson y murió».
Mangione podría haber formulado la frase como «disparé al señor Thompson y lo maté». De haberlo hecho así, habría conservado su posición como agente tanto de la acción inicial como de su consecuencia.
Sin embargo, al expresar «y murió», Thompson pasa a convertirse en el sujeto gramatical de la segunda parte de la oración, mientras que Mangione desaparece lingüísticamente de la acción que describe el desenlace.
Desde una perspectiva pericial, no es posible concluir únicamente a partir de esta formulación que exista una estrategia deliberada. Lo que sí puede constatarse es una reducción lingüística de la agentividad en el momento de expresar el resultado mortal.
Posteriormente afirma:
«Sé que lo que hice era ilegal».
En este punto resulta relevante observar cómo la conducta comienza a expresarse de una manera progresivamente más abstracta.
Inicialmente aparece una acción específica —«disparé»—, pero posteriormente esa misma conducta queda recogida bajo una expresión considerablemente menos concreta: «lo que hice».
Expresiones como eso, aquello, lo sucedido, lo ocurrido o lo que hice permiten recuperar dentro del discurso un acontecimiento previamente mencionado sin necesidad de volver a identificarlo de manera explícita.
Este tipo de recursos lingüísticos puede ser especialmente relevante en un análisis pericial del discurso, ya que permite estudiar cómo una persona representa verbalmente sus propias acciones y las consecuencias asociadas a ellas.
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